
Apenas un día después de que Naranjeros de Hermosillo anunciara su salida de la Liga Mexicana de Softbol (LMS), se dio a conocer oficialmente a su reemplazo: Guerreros Softbol Femenil, una nueva franquicia de la organización de Oaxaca que debutará en 2027 y jugará como local en el recién construido Estadio Yu’Va.
La noticia garantiza que la LMS mantendrá ocho equipos en su cuarta temporada, pero también deja una pregunta que merece atención: ¿por qué la liga no consigue retener a todas las organizaciones que se incorporan a su proyecto?
En los últimos meses, Charros de Jalisco y ahora Naranjeros de Hermosillo han dejado el circuito. En ambos casos, sus salidas contrastan con el esfuerzo de la liga por ampliar su presencia y consolidar el softbol profesional femenil en México.
Una de las cuestiones que vale la pena analizar es la coincidencia de calendarios entre la LMS y la Liga Mexicana del Pacífico (LMP). Para las organizaciones que participan en ambas competencias, operar dos equipos casi al mismo tiempo puede representar un desafío administrativo, deportivo y económico.
Sin embargo, el calendario no es una circunstancia desconocida. El empalme de las temporadas existe desde antes de ingresar a la LMS. Por eso, si esa situación termina dificultando la continuidad de una franquicia, también cabe preguntar si las organizaciones evaluaron suficientemente el compromiso antes de asumirlo.
Esto no significa que todas las salidas obedezcan a la misma causa ni que exista una explicación única. Pero la repetición de estos casos obliga a preguntarse qué está pasando y qué condiciones necesitan los equipos para permanecer en el circuito.
La LMS merece reconocimiento por encontrar rápidamente un reemplazo. Guerreros de Oaxaca trasladará al softbol femenil una marca con historia en el beisbol mexicano y abrirá una nueva plaza para la competencia.
Pero conseguir reemplazos no es lo mismo que retener participantes… una liga puede mantener el número de equipos y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades para consolidar sus franquicias.
La pregunta de fondo es si la LMS está construyendo un proyecto estable a largo plazo o si tendrá que seguir buscando organizaciones para ocupar los lugares que dejan las que deciden retirarse.

Apenas un día después de que Naranjeros de Hermosillo anunciara su salida de la Liga Mexicana de Softbol (LMS), se dio a conocer oficialmente a su reemplazo: Guerreros Softbol Femenil, una nueva franquicia de la organización de Oaxaca que debutará en 2027 y jugará como local en el recién construido Estadio Yu’Va.
La noticia garantiza que la LMS mantendrá ocho equipos en su cuarta temporada, pero también deja una pregunta que merece atención: ¿por qué la liga no consigue retener a todas las organizaciones que se incorporan a su proyecto?
En los últimos meses, Charros de Jalisco y ahora Naranjeros de Hermosillo han dejado el circuito. En ambos casos, sus salidas contrastan con el esfuerzo de la liga por ampliar su presencia y consolidar el softbol profesional femenil en México.
Una de las cuestiones que vale la pena analizar es la coincidencia de calendarios entre la LMS y la Liga Mexicana del Pacífico (LMP). Para las organizaciones que participan en ambas competencias, operar dos equipos casi al mismo tiempo puede representar un desafío administrativo, deportivo y económico.
Sin embargo, el calendario no es una circunstancia desconocida. El empalme de las temporadas existe desde antes de ingresar a la LMS. Por eso, si esa situación termina dificultando la continuidad de una franquicia, también cabe preguntar si las organizaciones evaluaron suficientemente el compromiso antes de asumirlo.
Esto no significa que todas las salidas obedezcan a la misma causa ni que exista una explicación única. Pero la repetición de estos casos obliga a preguntarse qué está pasando y qué condiciones necesitan los equipos para permanecer en el circuito.
La LMS merece reconocimiento por encontrar rápidamente un reemplazo. Guerreros de Oaxaca trasladará al softbol femenil una marca con historia en el beisbol mexicano y abrirá una nueva plaza para la competencia.
Pero conseguir reemplazos no es lo mismo que retener participantes… una liga puede mantener el número de equipos y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades para consolidar sus franquicias.
La pregunta de fondo es si la LMS está construyendo un proyecto estable a largo plazo o si tendrá que seguir buscando organizaciones para ocupar los lugares que dejan las que deciden retirarse.


