
Hay rutinas en el beisbol que rara vez cambian. Una de ellas es la breve reunión previa al juego entre mánagers y umpires, la conocida plate conference, un protocolo casi automático que, en la mayoría de los casos, no supera el par de minutos.
Pero en el primer juego de la Mexico City Series… algo fue distinto. La charla en el plato se extendió más de lo habitual… no fueron los clásicos 60 o 90 segundos esta vez superó claramente los cinco minutos, acercándose incluso a los seis o siete, en una escena poco común para quienes siguen de cerca estos detalles.
No hubo gestos de molestia ni discusiones visibles. Todo transcurrió con normalidad, pero el tiempo llamó la atención. La explicación más lógica apunta al contexto y es que jugar en el Estadio Alfredo Harp Helú no es lo mismo que hacerlo en un parque habitual de Grandes Ligas. Para muchos protagonistas, se trata de un terreno poco familiar, con características específicas que deben dejarse perfectamente claras antes del primer lanzamiento.
Reglas de terreno, ángulos particulares, posibles rebotes, delimitaciones… detalles que pueden parecer menores, pero que en el desarrollo del juego pueden marcar diferencia.
Por eso, lo que normalmente es un trámite rápido, esta vez se convirtió en una conversación más detallada. Un pequeño ajuste en la rutina… que refleja la magnitud y particularidad del escenario.


