
Lo que parecía un trámite cómodo para Arizona terminó convirtiéndose en una tarde de pesadilla… y todo comenzó con un solo swing.
El abridor de los D-backs, Zac Gallen, había impuesto condiciones desde el primer lanzamiento. Siete bateadores enfrentados, siete retirados. Dominio absoluto. La ofensiva de San Diego no encontraba respuestas y el juego estaba claramente inclinado.
Pero el octavo turno cambió la historia. El receptor Freddy Fermín conectó una línea sólida que terminó impactando directamente en el hombro derecho del pitcher. El contacto fue seco, preocupante. Aun así, Gallen mostró carácter: se quedó en el montículo y retiró a los siguientes dos bateadores para completar la entrada.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho… el derecho no pudo volver para el siguiente inning ya que la contusión fue demasiado fuerte y, con su salida, algo más se rompió: el control del juego.
Arizona ganaba 4-0 y parecía tener todo bajo control, pero el ritmo cambió por completo. San Diego comenzó a encontrar contacto, a tomar turnos más largos… y eventualmente a darle la vuelta hasta ganar 6-4.
Tras el encuentro, el mánager Torey Lovullo no dudó en señalar ese momento como determinante. Sí, lo sintió: ahí cambió el momentum.
Por si fuera poco, en la séptima entrada también salió lesionado el shortstop Geraldo Perdomo tras lastimarse el tobillo, completando una noche amarga para Arizona.
Una sola jugada… terminó alterando todo el guion.


