
Los Mayos de Navojoa están de vuelta… eso es un hecho.
El pasado 15 de abril se hizo oficial el regreso del equipo, con conferencia, autoridades y promesas que apuntaban a una nueva etapa después del fallido intento de mudanza a Tucson, pPero desde entonces, el silencio volvió a instalarse.
Aunque se realizan adecuaciones al estadio, no hay comunicación constante ni señales claras de que el proyecto esté tomando forma de cara a la afición. La conversación se apagó… otra vez.
Y eso es lo que más pesa. Porque después de meses de incertidumbre, lo que necesita la plaza no era solo un anuncio… es reconstruir la confianza. Esa misma confianza que se fracturó con decisiones confusas, cambios de rumbo y una temporada marcada por la incertidumbre, la desorganización y la gestión institucional de bajo nivel.
Hoy, el equipo está de regreso en casa, pero no hay un relato que acompañe ese regreso. No hay una narrativa que conecte con la afición y no hay esfuerzo visible por recuperar lo que se perdió.
Y lo más llamativo: ni el anuncio oficial ni el respaldo institucional han sido suficientes para recuperar lo más importante: la confianza de la afición. Y en el beisbol, especialmente en plazas que ya han sido golpeadas, el silencio no es neutral… es distancia.
Porque la confianza no regresa con una conferencia de prensa. se construye con hechos, con comunicación y con señales claras de rumbo.
Navojoa va a jugar, pero la confianza… sigue esperando.


