
Robinson Canó volvió a colocarse esta semana en el centro de la conversación beisbolera… tanto dentro como fuera del terreno. Y no solamente por lo que sigue haciendo con el bat.
Entre el viernes y el domingo, durante la serie de los Diablos Rojos del México ante los Tigres, el veterano dominicano firmó probablemente el mejor fin de semana ofensivo de toda su etapa en el beisbol mexicano. Canó conectó dos imparables en cada uno de los tres juegos de la serie, acumuló 11 carreras producidas y disparó dos cuadrangulares, incluyendo un histórico juego de seis remolcadas, la mayor cifra de RBI que ha conseguido desde su llegada a México.
Además, las 11 producidas representaron también la serie más explosiva de sus ya tres temporadas con Diablos y, mientras seguía castigando pitcheo en la LMB, fuera del campo comenzó otra historia:
El lunes, la Liga Mexicana del Pacífico y los Tomateros de Culiacán anunciaron oficialmente a Canó como nuevo refuerzo para la temporada invernal 2026-27, noticia que rápidamente generó reacciones tanto en México como en República Dominicana.
Especialmente porque el histórico pelotero ha pertenecido durante más de dos décadas a las Estrellas Orientales dentro del beisbol dominicano… y justamente ahí comenzaron las dudas.
Mientras el anuncio seguía circulando en México, distintas voces y medios dominicanos comenzaron a descartar la posibilidad de que Canó rompiera finalmente ese histórico vínculo con las Estrellas. Además, la situación se volvió todavía más llamativa porque, hasta este miércoles —más de 48 horas después del anuncio oficial de Tomateros—, Robinson Canó seguía sin pronunciarse públicamente sobre el tema.
Y mientras tanto, el dominicano continuó bateando. El martes volvió a dar un juego espectacular al irse de 3-3 con otro cuadrangular ante los Bravos de León.
A meses de cumplir 44 años, Canó sigue produciendo dentro del terreno y, también sigue generando conversación internacional fuera de él.


