
Los Diablos Rojos del México, tal vez, no transmiten exactamente la misma sensación de dominio absoluto que mostraron durante buena parte de las últimas dos temporadas. Sin embargo, mientras la percepción genera algunas dudas, los resultados continúan acumulándose.
Y los números son difíciles de ignorar. Con marca de 25 victorias, los Diablos tienen apenas un triunfo menos que los Toros de Tijuana, el equipo con más juegos ganados en toda la Liga Mexicana de Beisbol. Además, se mantienen en el primer lugar de la Zona Sur cuando la temporada ya superó su primer tercio.
Pero quizá el dato más llamativo sea otro: Ocho de las 13 series disputadas por el conjunto escarlata han terminado en barrida, cinco de ellas fueron a favor de los Diablos, quienes barrieron a Querétaro como visitantes, además de Oaxaca, Tigres, El Águila y nuevamente a los Conspiradores, ahora en el Estadio Alfredo Harp Helú.
Las otras tres terminaron en sentido contrario, cuando fueron barridos por Yucatán, Puebla y Tabasco.
La estadística revela a un equipo peculiar. No necesariamente uno que domina cada noche de manera aplastante, pero sí uno capaz de encadenar largas rachas de éxito cuando encuentra ritmo y por eso resulta curioso que alrededor de los Diablos exista una sensación distinta a la que generan sus números.
Es cierto que han mostrado más vulnerabilidades que en campañas anteriores y que no parecen tan invencibles como en otros momentos recientes, pero también es cierto que los equipos “débiles” no suelen liderar su zona, ganar 25 juegos antes de llegar a junio ni acumular cinco barridas en apenas 13 series disputadas.
Este martes comenzarán una nueva serie frente a los Bravos de León y buscarán algo que también dice mucho de su temporada: conseguir su sexta barrida del año.


