
Hace apenas unas semanas, en BEISBOL MX cuestionábamos una de las disposiciones más difíciles de entender dentro de la Liga Mexicana de Beisbol. Hoy, el caso de Magneuris Sierra vuelve a colocarla en el centro de la discusión.
Los Bravos de León informaron que el jardinero dominicano regresará a los Acereros de Monclova, organización propietaria de sus derechos deportivos, luego de que hiciera efectivo su derecho de retorno sobre el jugador.
La noticia sería normal si se tratara del final de un préstamo previamente establecido, pero lo llamativo es que este tipo de movimientos pueden ocurrir prácticamente durante la temporada cuando el equipo en el que juega un pelotero no se lo espera. Y Sierra no era un jugador cualquiera… en 44 encuentros con León bateó para .340, conectó 69 imparables, anotó 46 carreras y se convirtió en una de las piezas más importantes de la ofensiva de los Bravos.
Sin embargo, ahora desaparece del roster justo cuando el equipo sigue peleando posiciones importantes en el standing. El problema no es Monclova, el problema es la regla.
La LMB permite préstamos bajo distintas modalidades, en el caso que estamos comentando el esquema establece que el club dueño de los derechos puede reclamar el regreso del pelotero con muy poco margen de anticipación. Y ahí surge una pregunta inevitable: ¿cómo puede un equipo planear una temporada completa si una de sus figuras puede ser retirada en cualquier momento?
Imaginemos dos organizaciones disputando el último boleto a playoffs. Una de ellas tiene a su mejor bateador jugando a préstamo y el simple hecho de que exista una norma que permita reclamar a ese jugador en ya genera dudas sobre la estabilidad competitiva que debería existir en cualquier liga profesional. Se presta a múltiples especulaciones de malos manejos o maniobras antideportivas… ejemplos sobran.
Los préstamos no son el problema, existen en muchos deportes, lo difícil de entender es que no exista una duración claramente definida para todos los casos.
El episodio de Magneuris Sierra no creó esta discusión. Simplemente volvió a demostrar por qué muchos aficionados consideran que esta sigue siendo una de las reglas más inconcebibles del beisbol mexicano.


