
Los Diablos Rojos del México sorprendieron este lunes al dar de baja al dominicano Maikel Franco, un movimiento poco común para una organización que se ha caracterizado por la estabilidad de su roster y por mantener la confianza en sus jugadores durante largos periodos. La decisión llama todavía más la atención porque Franco había sido el tercera base titular del equipo durante toda la primera mitad de la temporada, sin embargo, los números recientes ayudan a entender lo ocurrido.
Entre el 15 y el 25 de mayo, Franco vivió probablemente su mejor momento del año, ya que en ese lapso conectó 14 hits en 34 turnos oficiales, para un impresionante promedio de bateo de .411 que parecía confirmar que había encontrado su mejor versión ofensiva.
Pero apenas unos días después todo cambió: Del 26 de mayo hasta este domingo, el exligamayorista sufrió uno de los desplomes más drásticos que se recuerden en tan corto tiempo. En ese periodo apenas consiguió dos imparables en 33 oportunidades al bate, para un promedio de .061.
La diferencia entre ambos periodos resulta impactante. En cuestión de días pasó de ser uno de los bateadores más productivos de la alineación a convertirse en uno de los menos efectivos del equipo.
Y cuando eso ocurre en una organización con aspiraciones de campeonato, las oportunidades suelen agotarse rápidamente. Lo más significativo es que la decisión proviene de un club que normalmente evita los cambios constantes. A diferencia de otras organizaciones que modifican su roster con frecuencia, los Diablos suelen apostar por la continuidad y la paciencia.
Por eso la salida de Franco adquiere un significado especial, porque más allá de cualquier otro factor, los números recientes terminaron construyendo una historia difícil de ignorar.


