
Hay salidas malas… y luego están las que parecen imposibles de creer.
El experimentado zurdo de los Sultanes de Monterrey, Manny Bañuelos, dueño de 58 apariciones en Grandes Ligas y que llegó al encuentro con una respetable efectividad de 3.22 en la temporada, sufrió una de las peores aperturas de toda su carrera profesional durante la derrota de su equipo ante los Diablos Rojos del México.
La paliza prácticamente quedó definida desde la primera entrada, misma en la que Bañuelos enfrentó a siete bateadores y, no pudo retirar a ninguno. El duranguense realizó 37 lanzamientos, permitió siete carreras limpias, concedió tres bases por bolas y recibió cuatro imparables, abandonando el juego sin conseguir un solo out.
Pero quizá el dato más increíble de todos sea otro: a los primeros seis bateadores que enfrentó los tuvo en cuenta de dos strikes y, aun así, ninguno terminó siendo retirado… todos encontraron la manera de embasarse.
Una auténtica pesadilla para Bañuelos…. Un desempeño para llorar y una tarde para olvidar. En total, los Diablos fabricaron siete carreras en ese primer episodio y terminaron apaleando por segundo día consecutivo a los regiomontanos.
Bañuelos, que ha sido uno de los brazos más confiables de Sultanes durante la temporada, seguramente querrá borrar ésta tarde de su memoria cuanto antes, porque recibir siete carreras duele, pero hacerlo sin sacar un solo out, después de tener a cinco rivales contra las cuerdas con dos strikes, es una de esas historias que parecen imposibles de explicar.
Y que ningún pitcher quiere volver a recordar.
Un pañuelo para Bañuelos.


