
Este miércoles a las 7 de la noche, gran parte de la atención deportiva de México estará puesta en un solo evento. La Selección Mexicana de futbol disputará un nuevo compromiso mundialista y millones de aficionados estarán pendientes de lo que ocurra en la cancha.
La influencia del futbol es tan grande que varias organizaciones de la Liga Mexicana de Beisbol decidieron modificar sus planes. Los Charros de Jalisco, Leones de Yucatán y Conspiradores de Querétaro realizaron dobles juegos el martes, mientras que los Tecos de los Dos Laredos programaron una doble cartelera para el jueves.
Por su parte, los Guerreros de Oaxaca adelantaron el inicio de su encuentro de este miércoles a las 4 de la tarde para permitir que los aficionados puedan disfrutar ambos espectáculos.
Pero no todos tomaron el mismo camino. Cinco plazas decidieron mantener sus horarios habituales y jugar exactamente a la misma hora que el futbol.
Esta noche los Piratas recibirán a los Diablos Rojos en Campeche, los Dorados enfrentarán a los Toros en Chihuahua, los Rieleros jugarán contra los Sultanes en Aguascalientes, también los Bravos reciben a El Águila en León y, los Acereros se medirán a Caliente en Monclova.
La diferencia de enfoques resulta interesante. Algunos prefieren evitar competir directamente contra el evento deportivo más poderoso del país y otros parecen convencidos de que el aficionado al beisbol seguirá encontrando tiempo para acudir al estadio aunque juegue México.
Ninguna postura es necesariamente correcta o incorrecta. Simplemente reflejan dos maneras distintas de enfrentar una realidad que el deporte mexicano conoce desde hace décadas: cuando juega la Selección, prácticamente todo lo demás pasa a segundo plano.
Por eso la noche de hoy también será una especie de experimento. Mientras millones de personas observan el futbol, cuatro estadios de la Liga Mexicana intentarán demostrar que todavía existe espacio para algo más que el balón.
Y que no todos están dispuestos a hacerse a un lado cuando llega el momento del futbol.


