
La designación del Estadio Yu’Va de Oaxaca como sede del Juego de Estrellas 2027 parece confirmar una tendencia que la Liga Mexicana de Beisbol ha seguido cada vez que cuenta con un nuevo inmueble de primer nivel. Convertirlo en la gran vitrina del circuito.
La historia no es nueva. En 2019, el recién inaugurado Estadio Alfredo Harp Helú recibió el Juego de Estrellas apenas unos meses después de abrir sus puertas, convirtiéndose en el escenario perfecto para mostrar al país la nueva casa de los Diablos Rojos del México.
Ahora sucede algo muy parecido con el Estadio Yu’Va. Inaugurado el pasado 22 de mayo, el inmueble de los Guerreros de Oaxaca será la sede del clásico de media temporada en 2027, cuando ya se encuentre completamente concluido y operando al cien por ciento.
El único estadio que aparentemente rompe esa lógica es el Estadio Finsus de Querétaro, inaugurado en 2024 junto con el nacimiento de los Conspiradores. Ese inmueble ha continuado desarrollándose por etapas y todavía no ha quedado totalmente concluido, situación que ayuda a explicar por qué no ha sido considerado para albergar el principal evento de media temporada.
Más que una casualidad, parece una política no escrita. Cuando la Liga cuenta con un estadio nuevo, moderno y plenamente funcional, el Juego de Estrellas se convierte en el mejor escaparate para exhibirlo ante aficionados, patrocinadores, medios de comunicación y televisión.
Después de todo, no existe un escenario con mayor exposición dentro del calendario de la LMB… y Oaxaca será la próxima parada.
Y si la tendencia continúa en los próximos años, cada nuevo estadio que llegue al circuito probablemente tendrá el mismo objetivo: no solo inaugurar sus puertas, sino también presentarse oficialmente ante todo el beisbol mexicano a través del Juego de Estrellas.


