
Japhet Amador volvió este fin de semana al Estadio Alfredo Harp Helú, pero esta vez lo hizo desde el dugout visitante. El histórico cañonero apareció en el roster activo de los Piratas de Campeche para la serie frente a los Diablos Rojos del México, aunque nunca fue utilizado por el cuerpo técnico y terminó observando los tres encuentros sin tomar un solo turno al bat.
Su regreso al estadio donde escribió algunos de los capítulos más importantes de su carrera pasó prácticamente inadvertido. Hace no mucho, la sola presencia de Amador en el Alfredo Harp Helú era motivo de ovaciones. Durante años fue una de las grandes figuras de los Diablos, pieza clave en múltiples temporadas y uno de los bateadores de mayor poder en la historia reciente de la organización.
Sin embargo, el tiempo en el béisbol avanza con rapidez. Tras concluir su etapa con los Diablos, Amador llegó hace unas semanas a los Piratas de Campeche en busca de una nueva oportunidad. Su incorporación despertó expectativa, pero poco a poco ha perdido protagonismo hasta convertirse nuevamente en un jugador de reserva.
Eso quedó reflejado durante la visita a la Ciudad de México. Algunos aficionados esperaban verlo enfrentar a su antiguo equipo, aunque fuera en un turno como emergente, pero ese momento nunca llegó.
Su presencia en el dugout rival también dejó una reflexión inevitable: ¿Habría sido mejor que uno de los grandes ídolos recientes de los Diablos hubiera tenido una despedida oficial vistiendo por última vez el uniforme escarlata al inicio de la temporada?
Es una pregunta que probablemente nunca tendrá una respuesta definitiva y donde las opiniones se pueden dividir, lo cierto es que este fin de semana Japhet Amador regresó al estadio donde vivió los mejores momentos de su carrera… y el béisbol no le permitió escribir un último capítulo sobre el terreno de juego.
A veces, las grandes trayectorias no terminan con un último cuadrangular ni con una ovación multitudinaria. Simplemente llegan a su final, casi en silencio.



