
Cuando los Sultanes de Monterrey decidieron reforzar su roster para la recta final de la temporada, el mensaje era claro: querían llegar en su mejor versión a los playoffs.
La directiva incorporó lanzadores de primer nivel y sumó a un bateador de la talla de Harold Ramírez, considerado por muchos como uno de los peloteros más completos de toda la Liga Mexicana de Beisbol. Sobre el papel, Monterrey lucía todavía más fuerte y parecía listo para encarar el cierre de la campaña como uno de los principales favoritos al campeonato.
Sin embargo, ha ocurrido exactamente lo contrario. Este martes, los Fantasmas Grises fueron apaleados 9-2 por Caliente de Durango, resultado con el que ligaron su cuarta derrota consecutiva, una racha que comienza a encender las alarmas dentro de la organización.
Lo más llamativo es que este bache llega justo después de reforzar una plantilla que durante toda la temporada se mantuvo entre los primeros lugares de la Zona Norte. Aunque los Sultanes nunca mostraron la contundencia de otros años, siempre fueron protagonistas y parecían encontrar su mejor versión conforme se acercaba la postemporada.
Ahora el panorama ya no luce tan cómodo. Aunque es muy difícil que Monterrey quede fuera de los playoffs, la ventaja sobre el séptimo lugar de la Zona Norte se ha reducido a apenas cuatro juegos, una diferencia que todavía les da margen, pero que obliga al equipo a reaccionar cuanto antes.
Los Sultanes siguen teniendo uno de los rosters más talentosos de la liga y continúan siendo candidatos al campeonato. Sin embargo, las derrotas consecutivas han sembrado una duda que hace unos días parecía inexistente: ¿llegarán realmente en su mejor momento a los playoffs o los refuerzos no serán suficientes para cambiar el rumbo?



