
Los Padres de San Diego ya están en la Serie Divisional y llegan a ella después de haber dominado por completo a los Cubs en la Serie de Wild Card. Dos juegos, dos victorias y una demostración de poder tanto a la ofensiva como a la defensiva que deja una pregunta inevitable: ¿podrá septiembre convertirse en un mejor octubre?
Porque lo que hizo San Diego durante el último mes de la temporada no fue casualidad. Contando los dos juegos de Wild Card, los Padres terminaron septiembre con 20 victorias y solamente seis derrotas y, ahora están jugando con prácticamente todas sus piezas importantes.
Fernando Tatis Jr. atraviesa un gran momento y vuelve a ser una de las grandes figuras de una ofensiva con mucho poder. Gavin Sheets, otro bateador de fuerza, está nuevamente disponible después de haber estado lesionado en la parte final de la temporada.
Pero quizá la mayor diferencia está en el pitcheo. Mason Miller se ha convertido en una de las grandes armas del bullpen y, para muchos, en el cerrador más dominante de Grandes Ligas. Además, San Diego recuperó a dos lanzadores estelares que prácticamente no tuvo durante buena parte del año: Nick Pivetta y Joe Musgrove. Tenerlos disponibles en este momento cambia la profundidad de una rotación que ahora puede presentar un nivel mucho más alto.
Y eso fue justamente lo que vimos contra Chicago, los Padres no solamente ganaron: dominaron. Una ofensiva capaz de producir carreras, una defensa que respondió y un pitcheo que permitió controlar los juegos desde el principio.
Ahora viene la Serie Divisional, donde todo comienza de nuevo, pero si algo dejó septiembre es una señal muy clara: los Padres llegan con calidad y con un equipo que parece estar en su mejor momento del año.
En San Diego ya disfrutaron un súper septiembre… ahora quieren que octubre sea todavía mejor.

Los Padres de San Diego ya están en la Serie Divisional y llegan a ella después de haber dominado por completo a los Cubs en la Serie de Wild Card. Dos juegos, dos victorias y una demostración de poder tanto a la ofensiva como a la defensiva que deja una pregunta inevitable: ¿podrá septiembre convertirse en un mejor octubre?
Porque lo que hizo San Diego durante el último mes de la temporada no fue casualidad. Contando los dos juegos de Wild Card, los Padres terminaron septiembre con 20 victorias y solamente seis derrotas y, ahora están jugando con prácticamente todas sus piezas importantes.
Fernando Tatis Jr. atraviesa un gran momento y vuelve a ser una de las grandes figuras de una ofensiva con mucho poder. Gavin Sheets, otro bateador de fuerza, está nuevamente disponible después de haber estado lesionado en la parte final de la temporada.
Pero quizá la mayor diferencia está en el pitcheo. Mason Miller se ha convertido en una de las grandes armas del bullpen y, para muchos, en el cerrador más dominante de Grandes Ligas. Además, San Diego recuperó a dos lanzadores estelares que prácticamente no tuvo durante buena parte del año: Nick Pivetta y Joe Musgrove. Tenerlos disponibles en este momento cambia la profundidad de una rotación que ahora puede presentar un nivel mucho más alto.
Y eso fue justamente lo que vimos contra Chicago, los Padres no solamente ganaron: dominaron. Una ofensiva capaz de producir carreras, una defensa que respondió y un pitcheo que permitió controlar los juegos desde el principio.
Ahora viene la Serie Divisional, donde todo comienza de nuevo, pero si algo dejó septiembre es una señal muy clara: los Padres llegan con calidad y con un equipo que parece estar en su mejor momento del año.
En San Diego ya disfrutaron un súper septiembre… ahora quieren que octubre sea todavía mejor.


