
Fernando Valenzuela Burgos es el heredero de dos de los símbolos más emblemáticos del béisbol mexicano: del nombre del más grande ídolo del Rey de los Deportes en México y, del equipo de los amores de Alejo Peralta, máximo impulsor por décadas del beisbol en México. Los Tigres son el segundo equipo con más títulos en la LMB y uno de los tres de mayor tradición.
Sin embargo, desde que Valenzuela Burgos asumió el control operativo de los Felinos hace unos años, el equipo ha ido en caída libre, siendo de los peores conjuntos en resultados y prácticamente sin huella alguna de las tradiciones que lo hicieron grande.
Tanto así, que aficionados de los Tigres de toda la vida se han organizado en varias ocasiones en estadios y eventos diversos, para manifestar su rechazó a la gestión de Valenzuela, con cartelones donde exigen su salida del club. Y al mismo tiempo, en redes sociales con muchos comentarios y publicaciones en ese sentido.
Pero Valenzuela no tiene la intención de irse. Por el contrario, cada vez se aferra más a quedarse con el control del equipo y además cuenta con el contundente apoyo de la presidencia de la Liga Mexicana.
Valenzuela logró que el mandamás de la Liga Mexicana descartara una investigación en contra de su madre (que el mismo presidente de la LMB había anunciado por unas fuertes declaraciones en contra de la liga). Luego, se les ha visto jugando golf juntos y ahora en la Gala del 100 aniversario del circuito Valenzuela “robó cámara”, subiendo 4 veces al escenario a recibir o entregar reconocimientos.
En una de sus intervenciones, realizó una declaración polémica afirmando que él y sus colaboradores, “rescataron” a los Tigres y “desarrollan jóvenes mexicanos”, brindando un buen espectáculo. Estas aseveraciones claramente no son compartidas por un sector mayoritario de la afición de los Tigres.


