
El fin de semana del Juego de Estrellas 2025 de la Liga Mexicana será recordado por mucha gente, por la acumulación de tropiezos de los funcionarios de la oficina de la LMB, mismos que desataron la furia de decenas de periodistas, miles de aficionados y también de algunos ex peloteros destacados considerados “Leyendas”, que fueron invitados a las celebraciones del aniversario 100 de la liga veraniega.
No se trata solamente de señalamientos de errores de organización, también, de graves faltas de respeto, que afectaron la imagen de la LMB y también de alguna manera, a la organización de los Diablos Rojos del México, porque al ser el Estadio AHH la sede del evento, muchas personas “se fueron con la finta” y le achacaron injustamente al club capitalino los errores de los organizadores, que fueron precisamente los empleados de la oficina de la LMB.
El primer tema, fue el haberse negado a considerar el cambio de horario cuando la probabilidad de lluvia para el domingo en la noche era muy alta. El asunto se lo plantearon al presidente de la LMB desde 5 días antes del evento, pero no hubo la disposición de negociar con quienes tenían derechos de transmisión para buscar soluciones, aunque era por el bien de todos. Pero como este asunto involucra mucha logística y es polémico, a fin de cuentas, con opiniones divididas, no lo incluimos en la lista de errores.
Sin embargo, lo que se relata a continuación, es muy lamentable y sobre todo penoso.
EL ENFADO DE LA PRENSA
Dos días antes del juego, la noche del viernes, la LMB organizó una fiesta de Gala para entregar reconocimientos y celebrar el centenario. Pero a algún “genio” de la LMB se le ocurrió segregar a la mayoría de los periodistas, colocándolos detrás de unas vallas en un espacio muy reducido e incómodo, para que sean espectadores de cómo los demás invitados festejaban, disfrutaban el banquete y brindaban felices de la vida. La gente de seguridad ni siquiera les dejaba ir al baño con libertad, al grado de que hasta los meseros se sorprendieron por el descarado acto de discriminación.
Fue tan fuerte el tema que periodistas de beisbol de todo el país se organizaron para pedir explicaciones, pero sobre todo un respeto a sus personas y a su trabajo. Se juntaron en un “chat” alrededor de 135 periodistas, ahí se pusieron de acuerdo para redactar una carta que dirigieron al Presidente de la liga. Aun no hay respuesta y de hecho no se sabe si la habrá.
EL ENFADO DEL PÚBLICO
El juego arrancó el domingo alrededor de las 7:30 de la noche, pero a los 10 minutos se detuvo por la lluvia, justamente después del tercer out de la parte alta de la primera entrada. La lluvia no permitió la continuación del juego, pasaban los minutos y las horas y no dejaba de caer el agua con la misma intensidad. El público ya sabía que sería prácticamente imposible que se reanudara el partido, pero querían saber que sucedería con el juego y, aunque algunos aprovecharon para tomar cerveza y seguir la fiesta, había una mayoría de gente, que esperaba y esperaba. El único anuncio realizado por el sonido local era que en este evento no aplica la regla de las tres medias horas para suspender el juego. Así es que la incertidumbre era total, fueron 4 horas sin información de ningún tipo. Mucha gente quería saber que pasaría, si habría reembolsos, pero fue hasta las 11:50 de la noche en que se comunicó la decisión de reanudar al día siguiente a las 4 de la tarde.
Fue tal la molestia expresada en redes sociales, que hasta la PROFECO sacó un comunicado indicando que el público tenía derecho a tramitar la devolución del importe de los boletos. Pero en TicketMaster la respuesta que encontró la gente fue solamente un “recordatorio” diciendo que el juego se reprogramó para el lunes a las 4. Más incertidumbre y falta de claridad.
EL ENFADO DE LAS “LEYENDAS”
Algunos exjugadores que fueron elegidos como parte del Equipo del Centenario de la LMB fueron invitados a estar presentes en el juego. Pero resulta que los mandaron al fondo, por el jardín derecho, sin considerar que algunos como Moi Camacho o Vicente Romo tenían silla de ruedas.
Como los acomodaron en una zona sin techo, quedaron a merced de la lluvia sin saber a dónde ir… se olvidaron completamente de ellos. Daniel Fernández tuvo que conseguir dos boletos más con un amigo,
Francisco Campos comentó tuvo que dejar a su familia en el hotel porque no le consiguieron boletos, pero los casos de Moi Camacho y Vicente Romo, fueron peores, por la dificultad para moverse por sus condiciones físicas y su avanzada edad. Nadie se acordó de ellos.
En fin, a pesar de la gran cantidad de millones de pesos gastados, para celebrar y darle realce a la LMB, la imagen del circuito en lugar de mejorar… quedó sumamente afectada.


