
Después de la suspensión del Juego de Estrellas el domingo pasado cuando se había jugado apenas la parte alta de la primera entrada, se decidió reanudar el partido el lunes a las 4 de la tarde.
No era el mejor panorama, día hábil a las 4 y además en lunes. Y, sin embargo, resultó una tarde espectacular de beisbol.
Cuando empezó el juego había en el Estadio aproximadamente 2,000 espectadores y sí, ciertamente se sentía vacío, pero los jugadores de ambos equipos salieron al terreno de juego con el mismo entusiasmo del día anterior, pero, además, cada uno tomándolo muy en serio con notables deseos de ganar.
Poco a poco seguía llegando la gente y entrada con entrada se veían cada vez más pobladas las butacas, hasta llegar a los 5,890 que quedaron registrados en el boxscore oficial. Y eso a pesar de que sólo se jugarían 7 entradas.
Por razones obvias, casi no se vendió cerveza, y el público estuvo totalmente enfocado en el juego, disfrutando el beisbol de los mejores jugadores de la Liga y apoyando de manera entusiasta a los dos equipos. Un ambiente tranquilo pero efusivo y divertido, con público participando en todas las dinámicas dirigidas desde la cabina de sonido.
El juego fue entretenido, muy cerrado y el final fue espectacular, con el combinado de jugadores mexicanos dejando tendido en el terreno al equipo de Extranjeros.
El equipo de trabajo de la directiva de los Diablos Rojos se portó a la altura, para dejar a todos satisfechos y ayudarle a la LMB a solventar el compromiso de una manera digna y agradable.
Y el público del Harp, sensacional, volvió a demostrar ser verdaderamente de lo mejor que hay.


