
En 1997 el equipo de la Liga Linda Vista de Guadalupe, Nuevo León, conquistó el título de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas. En ese torneo los familiares de los niños beisbolistas que representaron a México hicieron famoso el grito de “Sí se puede, sí se puede”, utilizado para alentar a los jugadores, evidentemente con el mensaje de que si pueden ganar.
En ese equipo viajó como delegado Mario Baca, al que todos apuntan como el gran villano del desastre ocurrido en los últimos días, por su carácter de subdirector del “Consejo de Ligas Pequeñas” y a quien le atribuyen el haber ignorado la protesta del equipo de Guaymas y luego haber decidido “por sus pistolas” el cambio de sede a Coahuila.
En aquel conjunto de 1997 también estaba su hijo Daniel Baca, como jugador. El mismo que ahora es el mánager del equipo de la Liga Linda Vista de Guadalupe, Nuevo León.
Al parecer en este mundo directivo de las Ligas Pequeñas en México el famoso “Sí se puede, sí se puede”, se ha traducido en un “Todo se puede” para alcanzar el objetivo de que el equipo al que apoyamos llegue a Pensilvania a la Serie Mundial de Ligas Pequeñas.
Por eso, lo que se percibe, es que el “Todo se puede”, incluye alinear jugadores no elegibles ya sea por edad o porque no son parte de la liga representada por el equipo, también ignorar protestas o no darles el curso debido, apostando a que el tiempo va a pasar y ya nadie podría hacer nada. Incluye apoderarse de una mesa directiva nacional y no soltar el poder para así realizar los manejos que convenga a intereses particulares. También se puede ser juez y parte. En fin, “Todo se puede”.
Esta vez… no se pudo.
Hace muchos años sugerimos y planteamos la realización de un Registro Único de Jugadores de Ligas Pequeñas, ofrecimos el diseño y la implementación gratuitas, nos tomaron por locos y…. eso tampoco se pudo.


