
Quizá los Padres no estuvieron en su mejor versión durante la Serie de Wildcard en Chicago y, en el tercer y definitivo encuentro fueron silenciados durante 8 entradas.
Y también, quizá, algo sucedió en el dugout antes del inicio del noveno inning, cuando claramente los bateadores del equipo de San Diego salieron al terreno de juego con otra actitud. El primer bateador de la entrada, Jackson Merrill conectó cuadrangular al tercer lanzamiento del pitcher Brad Keller para poner la pizarra 3-1, acercar a los Padres y levantar el ánimo de sus compañeros.
A continuación, Xander Bogaerts, tuvo un gran turno, en cuenta de 3-2, dejó pasar un lanzamiento malo (bastante alejado de la zona de strike). Era la cuarta bola y por lo tanto debía tomar la inicial, pero increíblemente el umpire principal, D.J. Reyburn, cantó un strike, que convirtió el turno de Bogaerts en un ponche. Vaya momento que escogió el umpire para equivocarse.
Los dos siguientes bateadores se embasaron por golpe. Esto quiere decir que los Padres pudieron haber tenido la casa llena sin outs y toda la estrategia pudo haber cambiado.
Después fallaron Jake Cronenworth y Freddy Fermín y el juego terminó, pero la sensación de que quizá la historia debió haber sido distinta quedó en la cabeza de decenas de miles de aficionados.
En la imagen se aprecia como el sexto y último pitcheo a Bogaerts quedó muy debajo de la zona de strike. La imagen es tomada directamente del sitio oficial de MLB.


