
La década de los años setenta sigue siendo considerada la Época de Oro de la Liga Mexicana de Beisbol. De 1970 a 1979 la LMB creció como nunca antes lo había hecho, en popularidad, número de equipos y penetración en los medios de comunicación.
Se llegó a 16 equipos participantes y la liga se dividió en dos zonas (norte y sur), con dos divisiones (grupos) de cuatro equipos en cada una de las zonas.
Este sistema de competencia generaba automáticamente fuertes rivalidades entre equipos de la misma división, porque tres razones fundamentales: se disputaban entre ellos directamente los dos puestos de playoffs de la división, jugaban más partidos entre ellos que contra los demás (sin dejar de tener juegos contra todos los demás de la liga), y, por la cercanía de sus ciudades sedes.
Aquí hemos insistido en que el producto principal de los dueños de equipos es el beisbol y el estructurar un sistema de competencia con un calendario en el cual jueguen todos contra todos, el alargar un poco la temporada regular y recortar una fase de los playoffs y realinear con dos divisiones por zona, son el método de hacer más atractivo el producto para los aficionados.
A los funcionarios de la LMB (empleados de los dueños, a fin de cuentas) les incomoda que se hable de esto y han manipulado a la mayoría de los dueños de equipo con la idea de que la prioridad es traer gente nueva a los estadios sin importar que les guste el beisbol e ignorando totalmente el cuidado de la parte deportiva. Uno de los argumentos es que el sistema actual les conviene en lo económico, lo que es una mentira enorme.
Ya nos estaremos extendiendo más a profundidad en este tema, porque hay mucho que decir al respecto, pero el ejemplo claro está en la forma de trabajar en el mejor beisbol de mundo: en la MLB tienen una mejor mercadotecnia que en la LMB, pero siempre han estado consientes y nunca han descuidado, el tema deportivo, al contrario, siempre es la prioridad. Por cierto, ahí existen divisiones de 5 equipos en cada liga.
En la LMB hay comisiones de “negocios” pero no de una “deportiva”, que estudie y cuide los aspectos de beisbol. Los directivos operativos engañan a los dueños al orillarlos a ignorar lo deportivo y, solamente pueden existir dos razones: cubrir una incompetencia total o bien mantener un modelo que les genera beneficios personales sin importar lo que pase con la institución a futuro.
Sabemos que la propuesta de 4 divisiones con la conformación de las mismas que se en la imagen, inmediatamente generaría comentarios en torno a que una división quedaría muy fuerte y la otra muy débil. Pero pensar así, es condenar a los equipos malos a una mediocridad perpetua y una descarada protección (fuera del campo) a los más fuertes.


