
De confirmarse lo que ya se comenta en varios círculos alrededor del beisbol mexicano sobre el inminente regreso o incorporación de Leo Heras a los Olmecas de Tabasco, la historia alrededor del veterano jardinero llegaría en un contexto muy distinto al que existía hace apenas unas semanas.
Porque antes del arranque de la temporada 2026 de la LMB, Heras era uno de los nombres que más expectativa generaban alrededor de Olmecas y no necesariamente porque fuera el máximo ídolo reciente de la organización o el supuesto salvador del equipo. Lo que realmente llamaba la atención era el enorme momentum que traía después de su espectacular invierno con los Algodoneros de Guasave en la Liga Mexicana del Pacífico.
Leo Heras volvió a convertirse en protagonista nacional gracias a una temporada extraordinaria que terminó colocando nuevamente reflectores importantes sobre su carrera, por eso muchos esperaban verlo inmediatamente con Tabasco.
Pero pasaron las semanas y Heras nunca apareció ni en pretemporada ni en el arranque oficial de campaña. Mientras tanto, comenzaron a surgir versiones sobre actividad en la Liga Norte de México y temas administrativos o migratorios que habrían retrasado su llegada.
Y en medio de toda esa espera, el panorama en Tabasco cambió completamente, porque mientras Heras seguía ausente, los Olmecas encontraron estabilidad y funcionamiento colectivo, al grado de colocarse actualmente a solamente dos y medio juegos del liderato de la Zona Sur.
Poco a poco, la conversación alrededor de su ausencia dejó de sentirse urgente y, justamente ahí aparece ahora la gran incógnita deportiva, porque si finalmente Leo Heras se incorpora a Tabasco, como todos esperan, la verdadera pregunta es: ¿cómo encaja hoy dentro de unos Olmecas que ya encontraron ritmo competitivo sin necesidad de convertirlo en protagonista?


