
La serie más esperada del fin de semana en la Zona Sur terminó ofreciendo una historia que pocos habrían imaginado al comenzar. Los Diablos Rojos del México y los Olmecas de Tabasco llegaron al enfrentamiento peleando directamente por el primer lugar del standing, pero los tres juegos de la serie terminaron disputándose bajo un formato poco habitual: todos concluyeron a siete entradas.
Y eso no estaba en los planes de nadie. Originalmente, la serie estaba programada de manera normal, con tres encuentros de nueve innings, sin embargo, la lluvia apareció el viernes y obligó a posponer el primer juego. La consecuencia fue una doble cartelera para el sábado, como establece el reglamento porque en la LMB, los dobles juegos se disputan a siete entradas, por lo que el primer encuentro se desarrolló bajo ese formato.
Pero la historia no terminó ahí. El segundo juego sabatino tuvo que ser suspendido cuando se encontraba en desarrollo, obligando a reorganizar nuevamente el calendario. Para el domingo fue necesario completar el encuentro pendiente y posteriormente disputar el tercer juego de la serie. Como ambos formaban parte de una jornada doble, los dos quedaron programados también a siete entradas.
El resultado fue una situación poco común: una serie completa originalmente diseñada para 27 innings terminó disputándose en apenas 21.
En lo deportivo, los Diablos aprovecharon mejor las circunstancias y se llevaron los dos primeros encuentros para asegurar la serie y conservar el liderato de la Zona Sur. Los Olmecas evitaron la barrida al imponerse en el último compromiso.
Por supuesto, todo ocurrió dentro del reglamento y los resultados tienen exactamente la misma validez en el standing, sin embargo, sigue siendo una curiosidad digna de mención.
Porque no es frecuente que una serie entre los dos mejores equipos de una zona, programada originalmente a nueve entradas por juego, termine disputándose completamente en formato de siete… y mucho menos cuando estaba en juego el liderato del sector.


