
Caliente de Durango atraviesa su momento más complicado de la temporada, pero todavía conserva algo muy valioso: su lugar en la pelea por los playoffs. La novena duranguense sufrió este miércoles su séptima derrota consecutiva al caer 5-4 frente a los Olmecas de Tabasco en un encuentro que dejó una sensación especialmente amarga.
En la parte alta de la novena entrada, Durango colocó corredores en segunda y tercera con un solo out, una oportunidad inmejorable para rescatar el juego. Sin embargo, el cerrador Jimmy Cordero logró apagar la amenaza y asegurar el triunfo para los locales.
La derrota prolongó una racha negativa que ha cambiado por completo el panorama del equipo. Hace apenas unos días, Caliente presumía una sólida marca de 21-18 y parecía encaminado a consolidarse como uno de los equipos fuertes de la Zona Norte. La directiva había reforzado constantemente el roster y el proyecto comenzaba a dar señales alentadoras.
Pero las siete derrotas consecutivas han provocado una caída hasta 21-25, una transformación tan rápida como preocupante.
La buena noticia para Durango es que la temporada sigue siendo rescatable. A pesar del desplome reciente, el equipo todavía se mantiene en la sexta posición del standing norteño, ocupando un lugar dentro de la zona de playoffs. La ventaja, sin embargo, es mínima. Tanto Tecos de los Dos Laredos como Algodoneros de Unión Laguna se encuentran muy cerca y cualquier tropiezo adicional podría cambiar el panorama.
Por eso, más que entrar en pánico, el reto para Caliente parece ser recuperar cuanto antes la versión que mostró durante las primeras semanas de la campaña.
La racha actual ha enfriado el entusiasmo que rodeaba al equipo, pero mientras sigan dentro de la zona de clasificación, la historia aún está lejos de estar escrita. Ahora la misión es clara: volver a calentar motores antes de que la competencia los alcance.


