
Si no hay cambios de última hora, Benjamín Gil dirigirá la próxima semana a la mal llamada Selección Mexicana en el Juego de Estrellas Monterrey 2026. Sin embargo, detrás de su presencia existe un dilema difícil de ignorar.
El año pasado, Gil canceló su participación apenas unos días antes del evento celebrado en la Ciudad de México. La explicación oficial apuntó a situaciones familiares, aunque la decisión generó múltiples interpretaciones y abrió la puerta a especulaciones sobre su verdadera postura respecto al formato del clásico de media temporada.
Y es que el actual mánager nacional, (sin importar la opinión que se pueda tener de él), es, ante todo, un hombre de beisbol. Un exligamayorista que conoce perfectamente cómo funcionan los Juegos de Estrellas, las selecciones nacionales y el simbolismo que representa portar el uniforme de México.
Por eso resulta inevitable preguntarse qué piensa realmente de un evento que enfrenta a una supuesta Selección Mexicana contra un combinado de extranjeros, pero que presenta contradicciones difíciles de explicar:
- Una “selección” integrada mediante votaciones abiertas del público.
- Un Home Run Derby sin un solo representante del equipo mexicano.
- Casi 400 mil votos anunciados sin que exista transparencia sobre cuántos recibió cada jugador.
- Y un roster donde apenas 20 de los 58 convocados nacieron en México.
Aun así, Gil estará en Monterrey. Quizá porque una segunda ausencia consecutiva habría resultado imposible de justificar para el propio mánager del representativo nacional, quizá por compromiso institucional, quizá porque, más allá de sus opiniones personales, entiende la responsabilidad del cargo que ocupa.
Y quizá también porque, entre tantas contradicciones, compartir la experiencia con su hijo dentro del equipo represente uno de los pocos aspectos personales capaces de hacer especial este compromiso.
Probablemente nunca sabremos qué piensa realmente Benjamín Gil sobre este formato. Porque el gran dilema de Benjamín Gil no es cómo manejar un Juego de Estrellas…. es cómo representar a México en un evento que muchos aficionados ya no reconocen como una auténtica Selección Mexicana.


