
Mientras los Diablos Rojos del México celebraban el regreso de Trevor Bauer, los Long Island Ducks oficializaban el final de una etapa que quizá representaba la última gran escala del lanzador en su intento por volver a Grandes Ligas.
Y las cifras que dejó son sorprendentes. En siete aperturas con la novena de la Atlantic League, Bauer registró una marca de 5-1, una efectividad de 2.36 y acumuló 66 ponches, dominando a la mayoría de los bateadores que enfrentó.
Hizo exactamente lo que un ex ganador del Premio Cy Young debía hacer en una liga independiente… Ganó, Ponchó, Fue dominante…. pero no fue suficiente.
Ninguna organización de MLB decidió ofrecerle una nueva oportunidad, y ante la comprensión de la realidad incomoda, los Ducks anunciaron oficialmente la transferencia de su contrato a los Diablos Rojos del México, poniendo fin a un capítulo que muchos veían como una vitrina para intentar regresar al máximo nivel.
El regreso de Bauer a la LMB adquiere así un significado diferente, porque no llega después de una mala temporada, es decir, no vuelve tras fracasar sobre el montículo.
Todo lo contrario. Regresa después de demostrar que todavía puede dominar, sin embargo, la llamada de Grandes Ligas nunca apareció y, quizá nunca aparezca.
Y mientras MLB decidió mirar hacia otro lado, los Diablos volvieron a apostar por el hombre que en 2024 fue Pitcher del Año, implantó el récord de 19 ponches en un juego y fue pieza fundamental en la conquista del campeonato.
A veces las estadísticas abren puertas y otras veces ni una efectividad de 2.36, una marca de 5-1 y 66 ponches logran cambiar una historia cuyo desenlace parece estar escrito desde hace tiempo.


