
La noche del miércoles confirmó algo que muchas organizaciones de la Liga Mexicana de Beisbol habían previsto desde días antes. Cuando juega la Selección Mexicana de futbol en una Copa del Mundo, captar la atención del público se vuelve una misión mucho más complicada.
Por esa razón, varios equipos decidieron modificar su calendario. Charros de Jalisco, Leones de Yucatán y Conspiradores de Querétaro adelantaron sus dobles juegos al martes y los Tecos de los Dos Laredos optaron por programarlos para el jueves. En cambio, seis plazas mantuvieron su programación habitual y disputaron sus juegos durante el partido de la Selección Mexicana.
El resultado quedó reflejado en las tribunas: Aguascalientes registró una asistencia de 1,886 aficionados; Campeche, 1,839; Oaxaca, 1,674; Chihuahua, 1,447; Monclova, apenas 925, y León cerró la jornada con únicamente 801 espectadores.
En conjunto, las seis sedes promediaron menos de 1,500 aficionados por estadio, una cifra inusualmente baja para una jornada de la Liga Mexicana. Por supuesto, no toda la responsabilidad puede atribuirse al futbol, además de ser miércoles, cada plaza tiene su propia realidad deportiva, económica y de convocatoria.
Sin embargo, resulta difícil ignorar la influencia que ejerce un partido de la Selección Mexicana en un Mundial, especialmente cuando se disputa en horario estelar y por ello, lo ocurrido este miércoles también explica por qué varias organizaciones decidieron mover sus calendarios.
No fue casualidad. Fue una apuesta para evitar competir contra el evento deportivo con mayor capacidad de convocatoria del país y, a juzgar por las asistencias registradas, los números parecen indicar que no estaban equivocados.


