
Durante gran parte de la temporada, las victorias de los Olmecas de Tabasco han tenido como protagonistas a Seth Beer, Junior Severino y Yamaico Navarro, tres de los bateadores más productivos de la Liga Mexicana en 2026.
Pero los equipos con aspiraciones de campeonato suelen tener una virtud que los distingue del resto: cuando sus principales figuras no son las protagonistas, siempre aparece alguien más.
Este jueves ese hombre fue Domingo Leyba. El infielder tuvo una noche inolvidable al batear de 6-5 con tres carreras producidas para encabezar la victoria de los Olmecas por 10-4 sobre los Conspiradores de Querétaro. Su explosión ofensiva respaldó además una sólida apertura de Jacob Nix, quien trabajó cinco entradas permitiendo apenas una carrera.
Conectar cinco imparables en un solo juego representa una de las actuaciones individuales más difíciles de conseguir en el béisbol profesional, pero quizá lo más importante fue el momento en que ocurrió.
Mientras los rivales centran buena parte de su estrategia en neutralizar a Beer, Severino y Navarro, apareció Leyba para cargar con el peso de la ofensiva y demostrar que el lineup tabasqueño tiene muchas más armas de las que reflejan sus nombres más conocidos.
Esa profundidad comienza a convertirse en una de las principales fortalezas de Olmecas. No dependen de un solo bateador… ni de dos, vamos ni siquiera de tres. Cada noche puede surgir un héroe distinto.
Con este triunfo, Tabasco volvió a acercarse a un solo juego del primer lugar de la Zona Sur y continúa enviando un mensaje al resto de la liga: este equipo no solamente cuenta con estrellas, también tiene la profundidad necesaria para mantenerse en la pelea cuando la temporada entre en su etapa decisiva.
Y eso suele ser una característica de los equipos que aspiran a algo grande.


