
Los importados llegan para decidir juegos. Y este jueves, Isan Díaz hizo exactamente eso.
El infielder puertorriqueño fue la gran figura de la doble cartelera en la que los Algodoneros de Unión Laguna barrieron a los Tecos de los Dos Laredos por marcadores de 3-2 y 2-1, al producir tres de las cinco carreras que anotó su equipo durante toda la jornada.
En partidos definidos por apenas una carrera de diferencia, cada batazo oportuno tuvo un peso enorme. Díaz respondió en los momentos de mayor presión y terminó siendo el hombre que inclinó la balanza a favor de los laguneros.
Su actuación resulta todavía más llamativa si se considera que sus números desde su llegada a Unión Laguna, a mediados de la temporada pasada, no lo colocan entre los bateadores más productivos del equipo. Sin embargo, el jueves recordó por qué fue un jugador capaz de alcanzar las Grandes Ligas y por qué la directiva sigue confiando en su experiencia.
El béisbol tiene una particularidad: muchas veces una sola jornada puede cambiar la percepción sobre un pelotero y, eso fue exactamente lo que ocurrió con Isan Díaz.
Mientras los Algodoneros disputaban una serie clave frente a uno de los equipos más competitivos de la Zona Norte, ante de la pausa por el Juego de Estrellas, el puertorriqueño apareció cuando más se necesitaba un batazo importante.
Los grandes importados suelen distinguirse por responder en los momentos decisivos, más allá de las estadísticas acumuladas. Este jueves, Díaz cumplió con ese papel.
Tres carreras impulsadas. Dos victorias.


