
Los Olmecas de Tabasco comenzaron el sexto juego ante los Bravos de León sabiendo que ya tenían asegurado su boleto a la Serie de Zona. Con ventaja de 3-2 en la serie y gracias al triunfo de los Diablos Rojos sobre Oaxaca más temprano, Tabasco tenía garantizada la clasificación incluso en el escenario de perder los dos juegos restantes. Todo esto debido al criterio de “mejor perdedor”.
Pero una cosa era estar clasificado y otra, muy distinta, era dejar de jugar para ganar.
Los Olmecas salieron a buscar la victoria y terminaron imponiéndose 4-3, en un duelo cerrado que se decidió con un batazo de Alan Espinoza. Con la pizarra empatada en la séptima entrada, el receptor obregonense encontró un lanzamiento de los Bravos y lo mandó detrás de la barda del jardín izquierdo para poner a Tabasco adelante.
A partir de ahí, el bullpen hizo el resto. La victoria eliminó definitivamente a León y, además, le dio a los Olmecas una ventaja que sí era importante para la siguiente ronda: comenzarán la Serie de Zona en casa.
Así, Tabasco no solamente avanzó, ganó cuando ya no necesitaba ganar para seguir vivo. Y eso tiene una lectura interesante después de todo lo ocurrido con el sistema del “mejor perdedor”.
En esta primera ronda hubo equipos que terminaron sus series sin saber si estaban eliminados, otros que avanzaron después de perder su playoff y ahora los Olmecas ofrecen el ejemplo contrario: ya tenían el boleto asegurado antes de saltar al terreno… y aun así jugaron el sexto juego como si lo necesitaran.
Y finalmente obtuvieron una recompensa concreta. La victoria sobre León les permitió asegurar el derecho de iniciar en casa la Serie de Zona contra los Guerreros de Oaxaca, que comenzará este miércoles en el estadio Centenario.
El “mejor perdedor” les había regalado el boleto, pero Tabasco quiso algo más… y lo consiguió jugando.



