
Desde antes de que comenzaran los playoffs se sabía cuál podía ser el principal problema de los Diablos Rojos del México: el pitcheo.
Era evidente que los bicampeones tendrían que depender, en buena medida, de la ofensiva más poderosa de la Liga Mexicana para compensar sus deficiencias desde el montículo, pero ahora apareció el peor escenario posible… también falló el bateo.
Los Diablos fueron derrotados 8-1 este sábado por los Pericos de Puebla y quedaron abajo 3-0 en la Serie de Zona. Ahora necesitan ganar cuatro juegos consecutivos para mantenerse con vida.
Pero el dato que refleja la verdadera preocupación es otro: 15 entradas consecutivas sin anotar carrera.
La sequía comenzó el jueves, en el segundo juego de la serie. Los Diablos anotaron una carrera en la primera entrada y después fueron silenciados durante las siguientes ocho. Este sábado, el problema continuó…. pasaron otras siete entradas sin anotar antes de que Roberto Valenzuela conectara un cuadrangular solitario en el octavo episodio.
Quince entradas consecutivas sin carrera…. quince entradas al hilo sin cruzar el plato. Para un equipo acostumbrado durante toda la temporada a resolver los problemas con su ofensiva, el dato resulta alarmante.
Mientras tanto, y para no variar… el pitcheo volvió a sufrir. Brooks Hall permitió cinco carreras en apenas tres entradas y un tercio, mientras los Pericos aprovecharon para tomar una ventaja que nunca soltaron.
Ahora los Diablos están contra la pared y el pitcheo sigue siendo un problema, pero ése ya se conocía. La gran apuesta era que la ofensiva tendría suficiente poder para compensarlo… y esa apuesta tampoco funcionó.



