
Carlos Vázquez había tenido una temporada regular en la que prácticamente todo le había salido bien. El veterano relevista de los Olmecas de Tabasco, quien debutó en la Liga Mexicana de Beisbol en 2011, llegó al Juego 2 de la Serie del Rey después de permitir solamente 6 carreras limpias en toda la temporada regular, en 31 apariciones y 25 entradas y dos tercios…. Y en los playoffs había estado aun mejor: 3.2 entradas en 6 apariciones y ninguna carrera en contra.
Pero este miércoles, en el momento más importante del año, la historia fue completamente diferente. Vázquez entró al juego para relevar a Jeremy Rhoades con la pizarra 2-1 en contra y las bases llenas.
La misión era apagar el incendio…. ocurrió exactamente lo contrario.
En su segundo lanzamiento, Franchy Cordero conectó un cuadrangular con las bases llenas por el jardín derecho. Grand Slam y de inmediato, la desventaja de Tabasco pasó de una carrera a cinco: 6-1.
Y el problema todavía no terminaba y es que los dos siguientes bateadores, Justin Turner y Phillip Evans, le conectaron sencillos consecutivos. Tres bateadores enfrentados… 3 hits y ningún out conseguido… ahí terminó la participación de Vázquez.
Pero los daños ya estaban hechos. Turner y Evans terminarían anotando posteriormente dentro de ese ataque de Tijuana y, al final, a Vázquez se le cargaron tres carreras limpias, sin haber podido conseguir siquiera un out.
Para un pitcher que durante toda la temporada regular había permitido apenas seis carreras limpias, recibir tres en unos cuantos lanzamientos y salir del juego sin registrar un out fue, sin duda, su peor actuación del año.
Y ocurrió justamente cuando menos margen de error existe… en una Serie del Rey.
El veterano que durante todo el verano había sido sinónimo de seguridad tuvo esta vez el peor día del año… en el momento más importante.

Carlos Vázquez había tenido una temporada regular en la que prácticamente todo le había salido bien. El veterano relevista de los Olmecas de Tabasco, quien debutó en la Liga Mexicana de Beisbol en 2011, llegó al Juego 2 de la Serie del Rey después de permitir solamente 6 carreras limpias en toda la temporada regular, en 31 apariciones y 25 entradas y dos tercios…. Y en los playoffs había estado aun mejor: 3.2 entradas en 6 apariciones y ninguna carrera en contra.
Pero este miércoles, en el momento más importante del año, la historia fue completamente diferente. Vázquez entró al juego para relevar a Jeremy Rhoades con la pizarra 2-1 en contra y las bases llenas.
La misión era apagar el incendio…. ocurrió exactamente lo contrario.
En su segundo lanzamiento, Franchy Cordero conectó un cuadrangular con las bases llenas por el jardín derecho. Grand Slam y de inmediato, la desventaja de Tabasco pasó de una carrera a cinco: 6-1.
Y el problema todavía no terminaba y es que los dos siguientes bateadores, Justin Turner y Phillip Evans, le conectaron sencillos consecutivos. Tres bateadores enfrentados… 3 hits y ningún out conseguido… ahí terminó la participación de Vázquez.
Pero los daños ya estaban hechos. Turner y Evans terminarían anotando posteriormente dentro de ese ataque de Tijuana y, al final, a Vázquez se le cargaron tres carreras limpias, sin haber podido conseguir siquiera un out.
Para un pitcher que durante toda la temporada regular había permitido apenas seis carreras limpias, recibir tres en unos cuantos lanzamientos y salir del juego sin registrar un out fue, sin duda, su peor actuación del año.
Y ocurrió justamente cuando menos margen de error existe… en una Serie del Rey.
El veterano que durante todo el verano había sido sinónimo de seguridad tuvo esta vez el peor día del año… en el momento más importante.


