
Treinta y tres años después, la Serie del Rey regresa a Villahermosa. Y lo hará en un escenario que cambió para bien, aunque con una curiosa paradoja: el moderno Estadio Centenario 27 de Febrero tiene capacidad para menos aficionados que aquel que recibió la primera final de los Olmecas en 1993.
En aquella ocasión, los Olmecas llegaron por primera vez en su historia a la Serie del Rey y el Centenario fue un estadio completamente lleno… ahí estuvimos como parte de nuestro trabajo en la LMB.
La capacidad del inmueble era entonces de aproximadamente 8,500 espectadores. Ahora, para la Serie del Rey 2026, los juegos 3, 4 y 5 se disputarán nuevamente en Villahermosa, pero el estadio, después de su remodelación, cuenta actualmente con un aforo aproximado de 6,600 aficionados para los encuentros de béisbol.
Es decir, unos 1,900 aficionados menos por juego que en aquella histórica final de 1993…. la paradoja es que nadie puede decir que el Centenario actual sea un estadio peor. Todo lo contrario.
La remodelación convirtió al inmueble en un escenario mucho más moderno y cómodo, con mejores butacas, accesos, áreas comerciales, restaurantes y espacios de hospitalidad. Se sacrificó capacidad para mejorar la experiencia de quienes ocupan las instalaciones.
Pero este fin de semana se presentará una circunstancia muy especial. Los Olmecas regresan a una Serie del Rey y, por segunda ocasión en toda su historia, hay final de LMB en Villahermosa… 33 años después de aquella primera final que terminó con el campeonato de Tabasco.
Y aunque el Centenario vuelva a registrar tres llenos, habrá menos personas dentro del estadio que las que pudieron presenciar aquella final de 1993.
El escenario es mejor, la experiencia es más cómoda y el béisbol de Tabasco vuelve a vivir un momento histórico…. pero existe una paradoja: esta vez, menos aficionados tendrán la oportunidad de estar ahí para verlo.
Eso sí… a través de los medios electrónicos seguramente serán mucho más los aficionados que sigan los juegos este fin de semana.

Treinta y tres años después, la Serie del Rey regresa a Villahermosa. Y lo hará en un escenario que cambió para bien, aunque con una curiosa paradoja: el moderno Estadio Centenario 27 de Febrero tiene capacidad para menos aficionados que aquel que recibió la primera final de los Olmecas en 1993.
En aquella ocasión, los Olmecas llegaron por primera vez en su historia a la Serie del Rey y el Centenario fue un estadio completamente lleno… ahí estuvimos como parte de nuestro trabajo en la LMB.
La capacidad del inmueble era entonces de aproximadamente 8,500 espectadores. Ahora, para la Serie del Rey 2026, los juegos 3, 4 y 5 se disputarán nuevamente en Villahermosa, pero el estadio, después de su remodelación, cuenta actualmente con un aforo aproximado de 6,600 aficionados para los encuentros de béisbol.
Es decir, unos 1,900 aficionados menos por juego que en aquella histórica final de 1993…. la paradoja es que nadie puede decir que el Centenario actual sea un estadio peor. Todo lo contrario.
La remodelación convirtió al inmueble en un escenario mucho más moderno y cómodo, con mejores butacas, accesos, áreas comerciales, restaurantes y espacios de hospitalidad. Se sacrificó capacidad para mejorar la experiencia de quienes ocupan las instalaciones.
Pero este fin de semana se presentará una circunstancia muy especial. Los Olmecas regresan a una Serie del Rey y, por segunda ocasión en toda su historia, hay final de LMB en Villahermosa… 33 años después de aquella primera final que terminó con el campeonato de Tabasco.
Y aunque el Centenario vuelva a registrar tres llenos, habrá menos personas dentro del estadio que las que pudieron presenciar aquella final de 1993.
El escenario es mejor, la experiencia es más cómoda y el béisbol de Tabasco vuelve a vivir un momento histórico…. pero existe una paradoja: esta vez, menos aficionados tendrán la oportunidad de estar ahí para verlo.
Eso sí… a través de los medios electrónicos seguramente serán mucho más los aficionados que sigan los juegos este fin de semana.


