
La ausencia de Benjamín Gil durante la serie entre Charros de Jalisco y Venados de Mazatlán no fue el único caso de alguien que dejó temporalmente a su equipo de la Liga Mexicana del Pacífico para viajar a la Serie Mundial. También lo hizo Kai Murphy, jardinero de los Águilas de Mexicali, aunque por una razón muy distinta.
Murphy recibió autorización de la directiva de Mexicali para viajar y acompañar a su padre, Pat Murphy, manager de los Cerveceros de Milwaukee, en la Serie Mundial. La decisión fue confirmada por el manager de los Águilas, Roberto Vizcarra.
A sus 26 años, Kai vive su primera experiencia en el beisbol invernal mexicano, después de ocho años de trayectoria profesional. Es prospecto de los Padres de San Diego y llegó a Mexicali en agosto, luego de jugar en Doble A con los San Antonio Missions.
Su paso por la LMP apenas comenzaba: había participado en cinco juegos, con cuatro imparables en 14 turnos, para un promedio de .286. Su salida, por lo tanto, no significaba perder a una pieza consolidada de la alineación, aunque sí interrumpir el inicio de su experiencia en México.
El caso permite establecer una diferencia importante. No es lo mismo la responsabilidad de un manager, encargado de dirigir al equipo y tomar decisiones deportivas, que la de un prospecto que apenas empieza a conocer la liga. Tampoco es igual ausentarse para acompañar a un padre que disputa la Serie Mundial que hacerlo para cumplir con otro compromiso profesional.
En ambos casos hubo autorización de sus respectivos equipos. La diferencia no está en si podían viajar, sino en las circunstancias y las responsabilidades de cada uno.
Para Kai Murphy, la Serie Mundial representa una oportunidad familiar excepcional: su padre está al frente de Milwaukee en el escenario más importante del beisbol. Para los Águilas, concederle el permiso significó entender esa dimensión personal, aun cuando el jugador apenas comenzaba su temporada en la LMP.

La ausencia de Benjamín Gil durante la serie entre Charros de Jalisco y Venados de Mazatlán no fue el único caso de alguien que dejó temporalmente a su equipo de la Liga Mexicana del Pacífico para viajar a la Serie Mundial. También lo hizo Kai Murphy, jardinero de los Águilas de Mexicali, aunque por una razón muy distinta.
Murphy recibió autorización de la directiva de Mexicali para viajar y acompañar a su padre, Pat Murphy, manager de los Cerveceros de Milwaukee, en la Serie Mundial. La decisión fue confirmada por el manager de los Águilas, Roberto Vizcarra.
A sus 26 años, Kai vive su primera experiencia en el beisbol invernal mexicano, después de ocho años de trayectoria profesional. Es prospecto de los Padres de San Diego y llegó a Mexicali en agosto, luego de jugar en Doble A con los San Antonio Missions.
Su paso por la LMP apenas comenzaba: había participado en cinco juegos, con cuatro imparables en 14 turnos, para un promedio de .286. Su salida, por lo tanto, no significaba perder a una pieza consolidada de la alineación, aunque sí interrumpir el inicio de su experiencia en México.
El caso permite establecer una diferencia importante. No es lo mismo la responsabilidad de un manager, encargado de dirigir al equipo y tomar decisiones deportivas, que la de un prospecto que apenas empieza a conocer la liga. Tampoco es igual ausentarse para acompañar a un padre que disputa la Serie Mundial que hacerlo para cumplir con otro compromiso profesional.
En ambos casos hubo autorización de sus respectivos equipos. La diferencia no está en si podían viajar, sino en las circunstancias y las responsabilidades de cada uno.
Para Kai Murphy, la Serie Mundial representa una oportunidad familiar excepcional: su padre está al frente de Milwaukee en el escenario más importante del beisbol. Para los Águilas, concederle el permiso significó entender esa dimensión personal, aun cuando el jugador apenas comenzaba su temporada en la LMP.


