
La decisión de Kevin Cash de dejar a Jonathan Aranda en la banca para el tercer juego de la Serie Mundial provocó malestar y frustración entre aficionados mexicanos, que no entendían por qué el manager de Tampa Bay prescindía de uno de sus bates más productivos en el Clásico de Otoño. Horas después, los Rays terminaron sufriendo una paliza ante los Cerveceros de Milwaukee, en una noche para el olvido.
La decisión llamó la atención porque Aranda había respondido con el bat en los dos primeros encuentros de la Serie Mundial. El mexicano conectó cuatro hits en siete turnos, incluido un doble, y se había embasado en cinco de sus ocho apariciones al plato. Además, había sido titular en todos los partidos de la postemporada de Tampa Bay hasta ese momento.
Sin embargo, Cash decidió modificar su alineación para enfrentar al zurdo Robert Gasser, abridor de Milwaukee. En lugar del tijuanense colocó a Ryan Vilade en la primera base, buscando una ventaja en el enfrentamiento entre bateadores y lanzadores. La prensa estadounidense también recordó los problemas defensivos de Aranda en el segundo juego, aunque el principal argumento señalado para el cambio fue el duelo de zurdo contra zurdo.
La determinación generó inconformidad entre seguidores mexicanos que esperaban ver al primera base desde el inicio, especialmente por el nivel que había mostrado en los primeros encuentros. La expectativa era que Aranda continuara teniendo un papel protagónico en una Serie Mundial en la que había respondido ofensivamente.
Pero la noche terminó siendo desastrosa para Tampa Bay. Los Cerveceros dominaron el encuentro y convirtieron el tercer juego en una paliza, agravando la situación de unos Rays que ya habían perdido los dos primeros partidos y necesitaban reaccionar ante su afición. Aranda entró de emergente en la séptima entrada, pero el daño ya estaba hecho… la pizarra ya indicaba el 10-0
La derrota no significa que la presencia de Aranda hubiera cambiado el resultado, ni demuestra que la decisión de Cash fuera la causa del desastre. Sin embargo, el desenlace hizo todavía más llamativa una determinación que ya había provocado cuestionamientos antes del primer lanzamiento.
Para los aficionados mexicanos, quedó el malestar de no ver a Aranda en el lineup titular y la frustración de observar cómo su equipo sufría una noche para el olvido.

La decisión de Kevin Cash de dejar a Jonathan Aranda en la banca para el tercer juego de la Serie Mundial provocó malestar y frustración entre aficionados mexicanos, que no entendían por qué el manager de Tampa Bay prescindía de uno de sus bates más productivos en el Clásico de Otoño. Horas después, los Rays terminaron sufriendo una paliza ante los Cerveceros de Milwaukee, en una noche para el olvido.
La decisión llamó la atención porque Aranda había respondido con el bat en los dos primeros encuentros de la Serie Mundial. El mexicano conectó cuatro hits en siete turnos, incluido un doble, y se había embasado en cinco de sus ocho apariciones al plato. Además, había sido titular en todos los partidos de la postemporada de Tampa Bay hasta ese momento.
Sin embargo, Cash decidió modificar su alineación para enfrentar al zurdo Robert Gasser, abridor de Milwaukee. En lugar del tijuanense colocó a Ryan Vilade en la primera base, buscando una ventaja en el enfrentamiento entre bateadores y lanzadores. La prensa estadounidense también recordó los problemas defensivos de Aranda en el segundo juego, aunque el principal argumento señalado para el cambio fue el duelo de zurdo contra zurdo.
La determinación generó inconformidad entre seguidores mexicanos que esperaban ver al primera base desde el inicio, especialmente por el nivel que había mostrado en los primeros encuentros. La expectativa era que Aranda continuara teniendo un papel protagónico en una Serie Mundial en la que había respondido ofensivamente.
Pero la noche terminó siendo desastrosa para Tampa Bay. Los Cerveceros dominaron el encuentro y convirtieron el tercer juego en una paliza, agravando la situación de unos Rays que ya habían perdido los dos primeros partidos y necesitaban reaccionar ante su afición. Aranda entró de emergente en la séptima entrada, pero el daño ya estaba hecho… la pizarra ya indicaba el 10-0
La derrota no significa que la presencia de Aranda hubiera cambiado el resultado, ni demuestra que la decisión de Cash fuera la causa del desastre. Sin embargo, el desenlace hizo todavía más llamativa una determinación que ya había provocado cuestionamientos antes del primer lanzamiento.
Para los aficionados mexicanos, quedó el malestar de no ver a Aranda en el lineup titular y la frustración de observar cómo su equipo sufría una noche para el olvido.


