
Lo que está haciendo Reynaldo Rodríguez con los Charros de Jalisco en la Liga Mexicana del Pacífico es sencillamente brillante. Después de 12 juegos, el colombiano suma 24 imparables en 50 turnos oficiales, para un promedio de bateo de .481. Es decir, conecta dos hits por encuentro y, por ahora, no da señales de bajar el ritmo.
Lo más llamativo no es solamente el promedio, sino la consistencia con la que está produciendo. Rodríguez comenzó encendido desde el juego inaugural, cuando conectó tres imparables en cuatro turnos. Lejos de tratarse de una buena noche aislada, su rendimiento se ha mantenido a lo largo de las primeras dos semanas de competencia.
Este martes volvió a demostrarlo en la victoria de Jalisco por 8-5 sobre los Cañeros de Los Mochis. El bateador de los Charros terminó de 5-3 y produjo tres carreras, contribuyendo de manera directa a un triunfo en el que su ofensiva volvió a marcar diferencia.
Mantener un promedio de .481 durante 12 encuentros es una exigencia considerable. Cada juego ofrece nuevas oportunidades, pero también nuevos desafíos: los lanzadores ajustan, los rivales buscan debilidades y las buenas rachas ponen a prueba la capacidad de adaptación de cualquier bateador.
Por eso, el desempeño de Rodríguez merece atención más allá de la cifra que aparece junto a su nombre. No se trata únicamente de un pelotero que ha comenzado bien la temporada, sino de uno que está sosteniendo una producción extraordinaria partido tras partido.
La temporada apenas comienza y todavía queda mucho camino por recorrer. El promedio puede subir o bajar, pero lo que ya consiguió Rodríguez es notable: después de 12 juegos, acumula 24 hits y mantiene una frecuencia de dos imparables por encuentro.
Por ahora, Reynaldo Rodríguez no afloja. Y los Charros disfrutan del bat más encendido de este arranque de la LMP.

Lo que está haciendo Reynaldo Rodríguez con los Charros de Jalisco en la Liga Mexicana del Pacífico es sencillamente brillante. Después de 12 juegos, el colombiano suma 24 imparables en 50 turnos oficiales, para un promedio de bateo de .481. Es decir, conecta dos hits por encuentro y, por ahora, no da señales de bajar el ritmo.
Lo más llamativo no es solamente el promedio, sino la consistencia con la que está produciendo. Rodríguez comenzó encendido desde el juego inaugural, cuando conectó tres imparables en cuatro turnos. Lejos de tratarse de una buena noche aislada, su rendimiento se ha mantenido a lo largo de las primeras dos semanas de competencia.
Este martes volvió a demostrarlo en la victoria de Jalisco por 8-5 sobre los Cañeros de Los Mochis. El bateador de los Charros terminó de 5-3 y produjo tres carreras, contribuyendo de manera directa a un triunfo en el que su ofensiva volvió a marcar diferencia.
Mantener un promedio de .481 durante 12 encuentros es una exigencia considerable. Cada juego ofrece nuevas oportunidades, pero también nuevos desafíos: los lanzadores ajustan, los rivales buscan debilidades y las buenas rachas ponen a prueba la capacidad de adaptación de cualquier bateador.
Por eso, el desempeño de Rodríguez merece atención más allá de la cifra que aparece junto a su nombre. No se trata únicamente de un pelotero que ha comenzado bien la temporada, sino de uno que está sosteniendo una producción extraordinaria partido tras partido.
La temporada apenas comienza y todavía queda mucho camino por recorrer. El promedio puede subir o bajar, pero lo que ya consiguió Rodríguez es notable: después de 12 juegos, acumula 24 hits y mantiene una frecuencia de dos imparables por encuentro.
Por ahora, Reynaldo Rodríguez no afloja. Y los Charros disfrutan del bat más encendido de este arranque de la LMP.


