
El reciente cambio, anunciado ayer miércoles por la LMP, entre Cañeros de Los Mochis y Jaguares de Nayarit dentro de la Liga Mexicana del Pacífico llevó a Alejo López al nuevo proyecto nayarita. Pero detrás del movimiento existe una historia mucho más profunda que un simple intercambio de peloteros.
Una historia donde el beisbol parece haber conectado generaciones, nombres y memorias décadas después. Alejo López nació en mayo de 1996 en la Ciudad de México, cuando su padre, Alfonso López, se desempeñaba como gerente general de los Tigres, organización entonces propiedad del histórico empresario Alejo Peralta.
La relación entre Alfonso y Don Alejo era cercana dentro del beisbol mexicano. Tan cercana, que el hoy infielder con experiencia de Grandes Ligas, recibió precisamente el nombre de “Alejo” como homenaje al legendario dirigente y empresario poblano, considerado una de las figuras más importantes en la historia moderna del beisbol nacional.
Apenas once meses después del nacimiento del hoy jugador de Jaguares, Alejo Peralta falleció en la Ciudad de México en abril de 1997.
Después de que los herederos de Don Alejo vendieran a los Tigres en 2017, el apellido Peralta volvió al beisbol profesional mexicano 8 años después. En 2025, Carlos Peralta encabezó el nacimiento de los Jaguares de Nayarit dentro de la LMP, proyecto construido alrededor del legado de su padre, incluyendo el nuevo Estadio Coloso Don Alejo Peralta en Tepic.
Y ahora, apenas un año después de ese regreso, el beisbol volvió a cruzar caminos de manera inesperada. Porque el pelotero que lleva el nombre de Alejo en honor a Don Alejo Peralta… terminará jugando justamente para la organización encabezada por la familia Peralta.
Hay cambios que parecen escritos por el destino.


