
Hace apenas unas semanas, muchos comenzaban a preguntarse si todavía existía espacio para Kiké Hernández dentro del roster de los Dodgers de Los Ángeles. Después de todo, el equipo sigue acumulando estrellas, talento joven y múltiples variantes ofensivas prácticamente en cada posición.
Pero una vez más, el puertorriqueño parece decidido a recordar por qué siempre termina encontrando un lugar importante dentro de la organización angelina. Kiké regresó oficialmente a la actividad este lunes tras recuperarse de la cirugía a la que fue sometido después de la pasada Serie Mundial.
Y su retorno no pudo arrancar mejor. El lunes bateó de 2-2 y este martes volvió a terminar perfecto con otro 2-2, acumulando así cuatro imparables en sus primeros cuatro turnos oficiales de regreso esta temporada.
Sí: promedio perfecto de 1.000 y además ya con dos carreras producidas.
Más allá de lo espectacular de los números en apenas dos juegos, el regreso también vuelve a poner sobre la mesa algo que los Dodgers han entendido perfectamente durante los últimos años: Kiké Hernández siempre encuentra la manera de ser importante en los momentos que más valen la pena.
Durante las dos postemporadas más recientes, el boricua se convirtió nuevamente en uno de los protagonistas inesperados de octubre, elevando considerablemente su nivel ofensivo y estableciendo incluso récords históricos de franquicia para los Dodgers en playoffs. Por eso, aunque constantemente aparezcan dudas sobre su rol o sobre el espacio que puede tener dentro de un roster lleno de figuras, la realidad parece repetirse una y otra vez, porque Kiké no necesita demasiados turnos para volver a llamar la atención y, apenas dos juegos después de regresar, ya comenzó a recordarle a todos por qué los Dodgers nunca terminan soltándolo.
Pero no todo fue perfecto, justamente después de su segundo imparable del martes, apareció una preocupación importante: Kiké presentó molestias físicas que encendieron las alarmas dentro del equipo, generando temor por una posible nueva lesión apenas horas después de haber vuelto oficialmente a la actividad.
Y quizá ahí está precisamente la única razón capaz de frenar a un jugador que constantemente encuentra la forma de mantenerse vigente en uno de los rosters más competitivos de todo MLB: las lesiones.


