
Javier Assad volvió a quedar fuera de Grandes Ligas justo cuando los Cubs entran en la recta final de la temporada.
Chicago activó este domingo al dominicano Edward Cabrera, quien regresó de la lista de lesionados, y como necesitaba abrir un espacio en el roster, el elegido para salir fue el mexicano, enviado nuevamente a Triple-A Iowa.
Administrativamente, la decisión tiene una explicación, pero los números de Assad hacen que resulte difícil no cuestionarla. El mexicano tiene récord de 6-1, efectividad de 3.59 y WHIP de 1.12 en 21 apariciones, diez de ellas como abridor. No está regresando a las menores después de una mala temporada.
Está siendo el sacrificado después de haber respondido y, eso recuerda inevitablemente lo ocurrido en 2025.
Hace un año, Assad también llegó a la recta final con buenos argumentos para formar parte del equipo que disputaría los playoffs, sin embargo, quedó fuera del roster de postemporada, primero en la Serie de Wild Card y posteriormente en la Serie Divisional.
Ahora vuelve a ocurrir algo parecido. Assad ya había sido enviado a las menores en mayo y regresó a Grandes Ligas el 6 de junio. Desde entonces consiguió establecerse nuevamente con Chicago y construir una temporada positiva, incluso ha demostrado versatilidad: puede abrir, relevar y trabajar varias entradas.
Pero cuando los Cubs tienen que decidir quién deja el roster… otra vez es Javier Assad.
No podemos afirmar que Craig Counsell tenga algo personal contra el mexicano ni que no confíe en él. Chicago tiene más profundidad de pitcheo, Cabrera está de regreso y alguien tenía que salir, pero el antecedente existe.
- En 2025 quedó fuera cuando estaban por empezar los playoffs.
- En 2026 queda fuera cuando comienza la recta final.
Y eso deja una pregunta: ¿Haga lo que haga, Javier Assad siempre terminará siendo el sacrificado?



