
El beisbol volvió a demostrar este domingo que las estadísticas no siempre obedecen a la lógica. Cuando un partido termina 11-2, registra múltiples cambios de lanzador y está acompañado por una lluvia de cuadrangulares, cualquiera imaginaría una tarde interminable.
Pero en el Estadio Alfredo Harp Helú ocurrió exactamente lo contrario. La victoria de los Diablos Rojos del México sobre los Sultanes de Monterrey se convirtió en el juego de nueve entradas más corto en la historia del inmueble, con una duración oficial de apenas 2 horas y 14 minutos.
La marca anterior era de 2:21, establecida el 9 de mayo de 2025 pero dejando eso de lado, lo más sorprendente es la forma en que se consiguió: los Diablos anotaron seis carreras desde la primera entrada, prácticamente sentenciando el encuentro antes de que muchos aficionados terminaran de acomodarse en sus asientos.
A lo largo del partido, la ofensiva escarlata conectó 11 imparables, incluidos cinco cuadrangulares, para construir una contundente victoria de 11-2. Además, entre ambos equipos desfilaron siete lanzadores, otro factor que normalmente contribuye a alargar los juegos debido a los cambios desde el bullpen.
Nada de eso ocurrió. El encuentro mantuvo un ritmo sorprendente de principio a fin y terminó rompiendo un récord que, en teoría, parecía reservado para duelos de pitcheo con pocas emociones.
Los juegos más rápidos suelen construirse con silencio ofensivo, pero este domingo vimos 5 cuadrangulares y 13 carreras, y aun así, terminó antes de lo que cualquiera habría imaginado.
Quizá por eso ésta sea una de las marcas más extrañas en la historia del Alfredo Harp Helú, porque demuestra que, el beisbol siempre es capaz de desafiar su propia lógica.


