
El miércoles pasado varios reporteros, sabedores de que el pronóstico del tiempo era de una alta probabilidad de lluvia para el domingo en la noche, le preguntaron al presidente de la Liga Mexicana, Horacio de la Vega, si existían alternativas para anticiparse a dicha situación, y así tener opciones viables para poder realizar la celebración del Juego de Estrellas sin contratiempos, o al menos minimizarlos.
Su respuesta fue ambigua, dijo que al ser un juego de exhibición se podrían tomar medidas con cierta flexibilidad. Pero no detalló cuales eran esas medidas.
Por el contrario, lo tomó con humor y dijo: “Vamos a empezar a clavar cuchillos para que no pase nada… ojalá el clima nos ayude”.
Tal vez habría sido mejor tomar medidas más fuertes, como cambiar el horario del juego y negociar con las cadenas de televisión, explicando la situación, por el bien de todos.
Desear que todo salga bien y “clavar cuchillos”, no solucionó nada. La lluvia cayó fuerte y constante y el juego se tuvo que posponer para el lunes en la tarde.


